miércoles, 15 de junio de 2016
miércoles, 8 de junio de 2016
Contrario a la apreciación popular según la cuál el universo está lleno de indescifrables misterios, hoy en día los avances científicos nos han permitido llegar a un entendimiento muy profundo y completo sobre el cosmos, su origen, constitución y dinámica. Los objetos astronómicos que pueblan el universo son sistemas no muy complejos que pueden ser estudiados con la misma rigurosidad aplicada en experimentos de laboratorio. De hecho, un agujero negro o una estrella de neutroneses inmensamente menos complejo que una mosca. Que el universo no es susceptible al escrutinio racional es uno de los numerosos mitos que han surgido al momento de abordar el problema del origen del universo para una audiencia no iniciada en el tema. De forma similar, los medios de comunicación transmiten información incompleta y fuera de contexto presentado innumerables crisis del Big Bang, cuando en realidad se trata de las dificultades normales por las que pasa una teoría científica. Para disipar la confusión reinante se hace preciso hacer una revisión a los fundamentos que soportan la cosmología estándar, haciendo énfasis en los logros a nivel experimental.
El universo se originó hace aproximadamente 15 mil millones de años en un colosal evento en el cual el espacio comenzó a expandirse rápidamente. No fue este singular evento una gran explosión, como los fuegos artificiales brotando sus luces quemadas en un espacio afuera que estaba listo ha recibirlas. Más bien fue el espacio mismo a quien le dio por hincharse como una torta en el horno por acción de la levadura. Durante los primeros segundos la temperatura era tan alta que no permitía la formación de núcleos atómicos, lo único que existía era una sopa de partículas elementales y luz, mucha luz. La radiación era la componente dominante en el universo recién nacido. No habían estrellas, ni galaxias ni planetas. Justo después de pasados los tres primeros minutos se formaron los núcleos de los elementos primordiales más livianos, como el Hidrógeno y el Helio. Después, el espacio siguió en expansión mientras que la temperatura bajaba en igual proporción dejando un difuso trasfondo de estática de radio que flota en todo punto del espacio. Pequeñas perturbaciones en la distribución de la materia lograron más adelante, amplificadas por la fuerza gravitacional, formar los sistemas astronómicos que observamos hoy tales como las galaxias, las estrellas y los planetas. En forma muy simple y compacta, esta es la teoría cosmológica que goza de mayor sustento experimental, la cosmología del Big Bang.
¿Por qué el Big Bang ha sido aceptado como el modelo estándar cosmológico? ¿Existen modelos alternativos? ¿Seguirá la expansión para siempre o se frenará para luego contraerse en un punto? Preguntas fundamentales como éstas han atraído las mentes más brillantes de las diversas disciplinas que tocan el origen, la existencia y el destino de la humanidad.
El universo se originó hace aproximadamente 15 mil millones de años en un colosal evento en el cual el espacio comenzó a expandirse rápidamente. No fue este singular evento una gran explosión, como los fuegos artificiales brotando sus luces quemadas en un espacio afuera que estaba listo ha recibirlas. Más bien fue el espacio mismo a quien le dio por hincharse como una torta en el horno por acción de la levadura. Durante los primeros segundos la temperatura era tan alta que no permitía la formación de núcleos atómicos, lo único que existía era una sopa de partículas elementales y luz, mucha luz. La radiación era la componente dominante en el universo recién nacido. No habían estrellas, ni galaxias ni planetas. Justo después de pasados los tres primeros minutos se formaron los núcleos de los elementos primordiales más livianos, como el Hidrógeno y el Helio. Después, el espacio siguió en expansión mientras que la temperatura bajaba en igual proporción dejando un difuso trasfondo de estática de radio que flota en todo punto del espacio. Pequeñas perturbaciones en la distribución de la materia lograron más adelante, amplificadas por la fuerza gravitacional, formar los sistemas astronómicos que observamos hoy tales como las galaxias, las estrellas y los planetas. En forma muy simple y compacta, esta es la teoría cosmológica que goza de mayor sustento experimental, la cosmología del Big Bang.
¿Por qué el Big Bang ha sido aceptado como el modelo estándar cosmológico? ¿Existen modelos alternativos? ¿Seguirá la expansión para siempre o se frenará para luego contraerse en un punto? Preguntas fundamentales como éstas han atraído las mentes más brillantes de las diversas disciplinas que tocan el origen, la existencia y el destino de la humanidad.
miércoles, 1 de junio de 2016
La ciencia actua admite y, por tanto, la cosmología se basa en que:
- El Universo es plano y tiene unos 13.700 millones de años de edad.
- Este Universo está en expansión acelerada.
- Existe una radiación de fondo como consecuencia de las fluctuaciones cuánticas que se produjeron en el periodo de inflación. Estas fluctuaciones originaron colapsos gravitacionales que formaron las galaxias.
- La materia "normal" o bariónica sólo comprende el 4,9% del total de la densidad energética del universo; hay un 27% extra de densidad de materia invisible al que llamamos materia oscura, de la que conocemos sólo sus efectos gravitacionales, y el 68% restante existe en forma de energía oscura no detectada y de la que sólo conocemos sus efectos aceleradores.
Hoy, el estudio de la Cosmología se centra en la Física de Partículas. El principal instrumento de la Cosmología actual no son los telescopios, sino los grandes aceleradores de partículas. Buscan partículas que ayuden a resolver misterios como la composición de la materia oscura, qué pasó en los primeros momentos del Universo, o si existen otras dimensiones que no vemos.
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